Día Internacional del Libro III

Llegamos al ecuador de esta semana tan especial, con el Soneto CXXX de Shakespeare, posiblemente el más divertido de todo el poemario. No es el más popular, debido, quizás, a que la imagen proyectada no es ni bella ni mucho menos idílica.

Sin embargo, estos versos representan con una precisión calculada la esencia del soneto inglés o isabelino, ese giro final que resuelve y aclara, por si quedasen dudas.

En esta ocasión, es Ángel Colomé quien presta su voz, bajo la dirección de Alfonso Romera, para hacernos llegar este poema grabado en AM Estudios. ¡Muchas gracias!

SONETO CXXX

Los ojos de mi amada no son nada comparados al sol;

el coral es más bermejo que el bermejo de sus labios;

si la nieve es blanca, sus senos son de un moreno subido;

si los cabellos son como hilo de hierro, sobre su cabeza son hilos de hierro negro.

He visto rosas de damasco rosas y carmesíes,

pero no he notado sobre sus mejillas parecidas rosas.

Y en algunos perfumes se encuentra más deleite

que en el hálito que difunde mi amada.

Me cautiva su voz y, no obstante,

sé que la música tiene acentos más encantadores.

Confieso que jamás he visto andar a una diosa;

mi amada, cuando camina, pisa la tierra.

            Y sin embargo, por el cielo, creo que mi adorada es tan sobresaliente

            que, junto a ella, todas las comparaciones son falsas.

SONNET CXXX

My mistress’ eyes are nothing like the sun;

Coral is far more red than her lips’ red;

If snow be white, why then her breast are dun;

If hairs be wires, black wires grow on her head.

I have seen roses damasked, red and white,

But no such roses see I in her cheeks;

And in some perfumes is there more delight

Than in the breath that from my mistress reeks.

I love to hear her speak, yet well I know

That music hath a far more pleasing sound;

I grant I never saw a goddess go;

My mistress when she walks treads on the ground.

            And yet, by heaven, I think my love as rare

            As any she belied with false compare.

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Día Internacional del Libro II

«En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astilleros, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor…»

Así comienza la obra en lengua castellana más internacional, Don Quijote de la Mancha, escrita por Miguel de Cervantes y publicada a principios de 1605.

Y, en este Día del Libro de 2013, varios alumnos y miembros del equipo de AM Estudios, dirigido por Ana de Lima, leen un fragmento de El ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha.

Muchas gracias a todos y feliz Día del Libro.

El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha

Ilustración de Don Quijote de J. Gérard.

Ilustración de Don Quijote de J. Gérard.

Día Internacional del Libro I

Con la colaboración de alumnos y profesores de AM Estudios, vamos a celebrar el Día del Libro durante toda la semana.

Hoy, lunes, empezamos con el Soneto I de William Shakespeare en voz de Rafael Usaola, bajo la dirección de Alfonso Romera.

 

¡Gracias!

 

SONETO I

Deseamos ver multiplicarse las más bellas criaturas

para que la rosa de la belleza no pueda nunca perecer

sino que cuando la más eflorescente haya de deshojarse por efecto del tiempo

logre su tierno vástago perpetuar su memoria.

Pero tú, desposado a tus mismos ojos radiantes,

nutres la llama de tu luz con la combustión de tu misma esencia,

produces el hambre donde reina la abundancia

y, enemigo de ti propio, te muestras demasiado cruel para con tu linda persona.

Tú, que eres ahora el fresco ornamento del mundo

y el único precursor de la alegre primavera,

sepultas tu satisfacción en tu propio capullo

y, precoz avariento, despilfarras economizando.

Apiádate del mundo o si no, voraz como eres,

te unirás a la tumba para devorar lo que se debe al mundo.

SONNET I

From fairest creatures we desire increase,

That thereby beauty’s rose might never die,

But as the riper should by time decease,

His tender heir might bear his memory.

But thou, contracted to thine own bright eyes,

Feed’st thy light’s flame with self-substantial fuel,

Makin a famine where abundance lies,

Thyself thy foe, to thy sweet self too cruel.

Thou that art now the world’s fresh ornament

And only herald to the gaudy spring,

Within thine own bud buriest thy content

And, tender churl, makest waste in niggardin.

            Pity the world, or else this glutton be,

            To eat the world’s due, by the grave and thee.

Portadilla del libro de Sonetos de Shakespeare

Portadilla del libro de Sonetos de Shakespeare

Elegir lectura

 

Cuando un lector entra en una librería, generalmente, lo que ve ante sí son cientos de anaqueles llenos de sueños, viajes, aventuras, dramas, conocimiento… De hecho, existen estudios que ratifican el poder de la lectura para hacernos sentir bien.

A veces, incluso, la persona llega a abrumarse. Es un niño en una tienda de dulces con una única moneda, debe elegir bien. El problema es que todo le llama la atención… y le gustaría probarlo, ir descubriendo.

Si tiene mala suerte, le gustarán demasiadas cosas y siempre andará con la sensación de carecer del tiempo suficiente para disfrutar de todo lo que realmente le apetecería. Por eso, es normal escucharles frases como «se me acumulan» o «lo añado a mi lista».

De ahí el gran dilema, ¿cuál escoger?

Con el tiempo, el criterio de elección se ha ido estableciendo a través de distintos medios. Antes, aunque ya cada vez menos, era el librero o librera quien, a modo de «doctor de lectura», sabía recomendar a cada uno de sus «pacientes» tal novela o aquel otro poemario.

Buen ejemplo de esto son Pérgamo o Librería Mujeres y, en cuanto a literatura infantil y juvenil, La Mar de letras. En todas te ofrecen ayuda y orientación para que elijas un libro con el que realmente vayas a disfrutar, tú o la persona a quien se lo regales.

Interior de la librería Pérgamo

Interior de la librería Pérgamo

 

Sin embargo, ahora, las librerías de barrio son una especie en extinción ante unos depredadores demasiado feroces, llamados Crisis y Grandes Cadenas. Esas conversaciones con el librero o la librera prescriptores se van perdiendo frente al poderío de los grandes almacenes de libros, que no los grandes almacenes donde venden libros, además de detergente para la lavadora y pizzas congeladas. No confundir, por favor.

Es innegable que la oferta es mucho mayor, pero las personas que amablemente te atienden no te conocen por tu nombre ni saben que te apasionan las obras de teatro del Siglo de Oro español y las historias de ciencia ficción, y si incluyen extraterrestres, mejor.

Pero te hacen una tarjeta de un club, para que te sientas parte de un grupo —como al leer— y, con ella, obtienes descuentos y mucha publicidad gratis en tu correo electrónico.

Si, además, eres usuario habitual de internet, la cosa se va deshumanizando todavía más. Porque puedes realizar online la adquisición de tu nueva aventura. Y a nadie le importará lo que te guste leer, excepto a las preferencias que quedan grabadas en tu perfil de comprador. Así, podrán ofrecerte más de lo mismo, sin arriesgarse mucho, sin conocerte e intentar abrirte nuevos horizontes literarios.

Todo tiene sus pros y sus contras.

Antes, esas recomendaciones, además de parte de los libreros o las personas del propio entorno, procedían de las críticas realizadas en los medios. Aunque, en ocasiones, resultaban ser bastante sesudas o terriblemente subjetivas a un nivel que trascendía fuera del plano literario. Por eso, fue un éxito cuando empezaron a aparecer reseñas en blogs, foros de debate o páginas de opinión sobre obras de todo tipo, pero esta vez hechas por lectores que expresaban libremente lo que pensaban sin ningún ánimo de lucro.

Un ejemplo claro de ello era el estupendo portal Goodreads. Tanto es así que la semana pasada, para descontento de muchos lectores, se anunciaba la compra de éste por parte de Amazon. Y la pregunta, en este momento, es hasta dónde es fiable la información que se ofrezca a partir de ahora allí.

 Goodreads

Está claro que la voluntad del lector, como comprador que es, se ve sometida a intrincados intentos de modificación por las poderosas campañas de ventas, llegando incluso a hacerle creer que algo le gusta sin ser realmente así. De modo que, con toda probabilidad, elegirá la golosina —dentro de esa tienda de dulces— que no haya parado de ver anunciada en los medios o de la que hablen el resto de niños, aunque sea de menta y pique.

O puede que no… ¿Dónde está esa rebeldía a la hora de elegir un sueño, lectores?

 

La democracia del libro electrónico

Quizás, ahora que las tabletas se están haciendo fuertes en el mercado frente a los e-readers (lectores electrónicos), cabría preguntarse una vez más qué es lo que ofrecen estos últimos.

Los datos de ventas de los últimos años respaldan, sin duda, el hecho de su abrumadora presencia en la vida de los lectores, convertidos ya en un accesorio cotidiano en cualquier hogar. Y este éxito se ha ido justificando con la comodidad que ofrecen a la hora de su transporte, dados su tamaño y ligereza, y a la facilidad para almacenar títulos y títulos sin ocupar gran espacio físico.

La primera ventaja, claramente, se le puede atribuir al soporte, al lector electrónico. Aunque la segunda ya es un poco ambigua. ¿Esa posibilidad de tener una biblioteca virtual con miles de títulos en apenas unos 16,6 x 11,4 x 0,87 cm (medidas del Kindle de Amazon) realmente se debe al aparato en sí? ¿No se pueden guardar exactamente igual en una tarjeta de memoria SD o en un pen drive, cuya capacidad de almacenamiento es varios GB mayor y sus dimensiones suelen ser 52 x 17 x 8 mm (medidas del pen drive TDK de 64 GB)?

Sin embargo, es cierto que ninguno de estos dispositivos permite la lectura. ¿Pero por qué el incremento de ventas de las tabletas produce una bajada en las de los lectores electrónicos? ¿Por qué sustituyen las unas a los otros en ese nicho del mercado si ya no son tan ligeras (652 g del iPad frente a los 170 g del Kindle) ni sus dimensiones son tan manejables?

 eBook

Entonces, todo parece indicar que la clave está más bien en el libro electrónico y no tanto en los soportes, obviamente, sin dejar de lado sus ventajas de almacenamiento y manejabilidad en su justa medida.

Con lo cual, ¿qué otros alicientes puede haber tras este indiscutible éxito de los libros electrónicos o del conjunto que estos forman junto a e-readers y tabletas? Quizás sea hora de mirar más a nuestro alrededor y menos a los datos que nos aporta el mercado en cifras.

Hoy por hoy, cualquier persona puede montarse en un medio de transporte público y ver a varios lectores disfrutando de un libro, ya sea en un e-reader, una tableta o, incluso, un teléfono de última generación. ¿Pero cuántos pueden saber qué están leyendo los demás? Nadie o casi nadie.

Bien puede ser Las aventuras de Huckleberry Finn, Aprender InDesign CS6, Dependencia emocional: Características y tratamiento, la trilogía completa de Cincuenta sombras de Grey o hasta la misma Biblia… la discreción está asegurada.

Proporcionan una privacidad que antes no existía. Sí, se podían forrar las tapas, pero no podía perderse de vista el libro, porque siempre existía la posibilidad de que alguien lo abriera y descubriese que no era Platón, sino Agatha Christie.

Y esa privacidad, inevitablemente, otorga libertad. Ahora la gente puede leer lo que quiera donde quiera sin someterse al juicio de los demás por ello. De manera que eso facilita el aumento del tiempo que puede dedicarse a la lectura y el que ésta se haga con placer sincero, sin pretensiones.

Además, esa libertad también implica saltarse la censura. Desgraciadamente, todavía existen países en el mundo donde en las librerías tradicionales no hay una oferta variada ya que la ley prohíbe ciertas lecturas. E internet, aunque también vigilado, presenta muchos fallos de seguridad a la hora de imponer el veto. Lo cual convierte al libro electrónico en un formato de lectura mucho más accesible.

Pero no siempre es la ley de un gobierno lo que impone esa falta de variedad, sino la del comercio. Si una empresa estima no obtener grandes beneficios en un lugar porque éste no presenta las condiciones requeridas —ya sea por situación geográfica, número de habitantes o estatus económico—, dejará a esa población sin sus servicios. Y esto también sucede con las librerías.

Por eso, la accesibilidad del e-book favorece a todos aquellos que, por unos motivos u otros, no pueden comprar el libro en papel de forma inmediata o ni siquiera en un plazo de tiempo razonable.

En cuanto al precio de los títulos en formato electrónico, por lo general, suele ser más económico que en su forma tradicional (28 € de Los pilares de la tierra en tapa dura frente a los 9,49 € de su versión electrónica) y con unas cuantas compras se consigue amortizar la pequeña inversión inicial realizada para adquirir el soporte de lectura.

Así que, teniendo todo esto presente, la pregunta sería si a día de hoy es el libro electrónico, entonces, un formato más democrático que el libro de papel.

Los fantasmas del señor perfecto

Pedro Santana Torres publicó con nosotros en 2011 Entxu y Fa2, una obra de teatro del absurdo donde hacía una crítica cáustica, aunque no por ello falta de humor, sobre la falsedad de la sociedad en la que vivimos.

Ahora, Pedro regresa con un compendio de relatos en los que mantiene el tono crítico y deja en evidencia este sistema que nos aseguran es una democracia donde el pueblo elige a sus gobernantes y tiene capacidad de decisión en el devenir del Estado, manteniendo el consenso de la mayoría.
Y, relato a relato, va exponiendo cómo en distintas situaciones toda esta supuesta democracia es una mala imitación de aquello de “la soberanía reside en el pueblo”, puesto que los políticos y legisladores sólo piensan en el voto como vía para obtener carta blanca a sus fechorías y los ciudadanos únicamente se centran en el consumismo, las apariencias, el olvido de los dependientes y desfavorecidos, el acomodamiento… mientras siguen viviendo en la ignorancia consentidora.
Diseño de imagen Víctor Martínez
De esta manera, este canarión consigue hacernos reflexionar, en estos tiempos tan convulsos en el que algunos nos cuestionamos cada uno de los movimientos o ausencia de ellos de este Estado a la deriva.
Y surgen preguntas… ¿Nos queda alguna capacidad de discernimiento? ¿Nos han dejado un mínimo de voluntad propia? ¿Existe la democracia realmente o es una utopía? ¿Qué ha sido de este mundo perfecto, con señores perfectos, que creíamos haber fabricado? Miedos, errores, dudas, fantasmas…
Además, Los fantasmas del señor perfecto es la primera obra que editamos directamente en formato digital, sin pasar por papel. Los ebooks van haciéndose hueco en el panorama actual con una fuerza impresionante, dada su gran accesibilidad.

Pour Out the Cat

Muchos nervios, muchas emociones a flor de piel, muchos recuerdos compartidos… se encontraron ayer en una pequeña librería que evoca promesas, La buena vida, en una calle con nombre de abrazo que traía paz.

Al calor de distintas generaciones, «entre amigos y familia», muy cerquita del corazón de la ciudad, donde retumba medida la música del Teatro Real y los turistas con ojos de niños se asoman a lo romántico de nuestra historia como país en el Palacio de Oriente… Angela Dewar presentó Pour Out the Cat. Y nosotros tuvimos la fortuna de estar allí.
Con un tímido «buenas tardes… buenas tardes a todos y muchas gracias por venir…» dábamos comienzo a la primera parte, las intervenciones.
José Manuel Bueso (doctor en filología, investigador independiente, traductor y docente) exponía, con pasión contenida y silencios reflexivos, su análisis e impresiones de esta obra en la que todos hemos encontrado una riqueza descriptiva, un sentimiento de identificación y una sensación de respeto por lo ajeno tremendos.
Además, intervenía la escritora Cristina Cerezuela, también alumna del estudio Gutiérrez Navas, un lugar del que todos aseguran haber obtenido unas enseñanzas de vida que trascendían más allá de los límites del lienzo y del papel.
Angela, que había permanecido callada y atenta a cada detalle, habló con naturalidad y frescura. Nos explicó el porqué de ese título cuyo «significado»
tantos se han cuestionado. Consiguió meterse a todo el mundo en el bolsillo con su espontaneidad y emocionarnos con sus palabras, especialmente las dedicadas a su hija Sally, motor constante de este proyecto.
Hacia el final, hubo unos minutos de micrófono abierto para aquellas personas que quisieron aportar su propio testimonio de cómo fueron aquellos días relatados en el libro, ya que ellos los vivieron de primera mano.
Luego llegó la firma de ejemplares, momento que cada uno aprovechó para acercarse hasta la autora y compartir confidencias y felicitaciones. Angela los miraba con una sonrisa calmada y escuchaba con emoción, devolviéndoles el libro con unas palabras especiales a la medida de cada uno de ellos.
Muchos aplausos, muchas sonrisas, nuevos recuerdos… de los bonitos y especiales.