Etiquetado: Daenerys Targaryen

Canción de hielo y fuego

Esta heptalogía de George R. R. Martin, que en un comienzo iba a ser trilogía, es un ejemplo perfecto del fenómeno que cada día con más fuerza y frecuencia ha ido dándose en el mundo de la literatura y, por extensión, del cine y la televisión. Es lo que podría llamarse el “fenómeno saga”.

El señor de los anillos, Crepúsculo, True Blood, Crónicas vampíricas, Harry Potter, Cincuenta sombras de Grey, Los juegos del hambre o El hobbit son sólo algunos de los ejemplos de títulos con varios volúmenes que han sido adaptados a la pantalla —grande o pequeña—, cosechando un éxito indiscutible entre cientos de miles de seguidores.

Teniendo en cuenta los más de dos millones de copias vendidas únicamente en Estados Unidos, la traducción a dieciocho idiomas, los distintos premios Hugo, Locus, Geffen, Ignotus y Skylark, y el impulso añadido en bucle de la serie de HBO, Juego de tronos, la pregunta inevitable es qué tiene la saga de Canción de hielo y fuego para conseguir este tipo de reacciones.

Analicemos…

Básicamente, tiene tres hilos argumentales en torno a los cuales se desarrolla la historia: la guerra por el poder de los Siete Reinos de Poniente, la lucha contra los habitantes del otro lado del Muro (salvajes y Otros) y el viaje de Daenerys Targaryen para recuperar el trono de Hierro.

Cuenta, además, con el factor de lo inesperado, ya que los giros bruscos, muertes y cambios en la suerte de cada personaje son constantes. Y esto mantiene al lector (espectador) atrapado, ya que nada se puede dar por supuesto.

Por otra parte, se tratan sin tabúes temas como el sexo —incesto, homosexualidad, orgías, parafilias, etc.— y la violencia. Las tramas políticas intrincadas añaden más complejidad a la historia. Y el uso de multitud de personajes le aporta distintas perspectivas.

El momento y los lugares en que se desarrollan los hechos son un mundo y un tiempo imaginados por George R. R. Martin, ficticios, pero con tintes medievales. De esa forma, y uniendo elementos mágicos y fantásticos, el autor crea un universo nuevo, al margen, donde sumergir a sus lectores y les hace formar parte de algo, satisfaciendo la necesidad ancestral de pertenecer.

Muchos puntos a favor, sí.

 

Juego de tronos, imagen de HBO

Juego de tronos, imagen de HBO

Pero… ¿y el resto de las sagas también poseen todo esto? Algunas tienen componentes fantásticos, sin embargo, otras no. Las hay que exponen temas tabú —sexo, violencia, sangre y vísceras— de manera totalmente explícita, pero hay otras que no. Varias son obras corales, mientras que otras tienen como protagonistas obvios a uno o dos individuos. Muchas crean mundos distintos, aunque otras se sitúan en una ciudad de la actualidad.

Entonces… ¿cuál creéis que puede ser el secreto? ¿Será tan fácil y sencillo como la evasión, ese objetivo constante—junto con el imprescindible componente de crítica social—  que ha tenido presente siempre la ficción? ¿Dónde está el truco?

De izquierda a derecha: Khal Drogo, Daenerys Targaryen, Viserys Targaryen, Jaime Lannister, Tyrion Lannister, Joffrey Baratheon, Cersei Lannister, Lord Baelish, Robert Baratheon, Theon Greyjoy, Bran, Sansa Stark, Catelyn Stark, Arya Stark, Robb Stark, Ned Stark y Jon Nieve

De izquierda a derecha: Drogo, Daenerys, Viserys, Jaime, Tyrion, Joffrey, Cersei, Baelish, Robert, Theon, Bran, Sansa, Catelyn, Arya, Robb, Ned y Jon Nieve

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