Etiquetado: voz

Día Internacional del Libro IV

«Mejor ser vil, que ser vilipendiado…», comienza diciendo el Soneto CXXI, en esta ocasión leído por Óscar Gómez.

Y Leticia Quintanilla dice en los versos finales del Soneto II, refiriéndose a la presencia de un hijo: «Será un renovarte, cuando tú estés ya viejo/ y ver caliente tu sangre, cuando la sientas fría».

Ambos poemas demuestran que The Sonnets de William Shakespeare no puede calificarse, ni mucho menos, como un simple poemario dedicado a la exaltación del amor. Porque, aunque también este tema está presente, son otros muchos los que pueblan las páginas de esta obra. Por ejemplo, y como bien podemos escuchar en la voz de estos alumnos de AM Estudios, la importancia de la libertad de actos en uno mismo y de la persistencia propia a través de los hijos también son tratados aquí.

Frontispicio y portadilla del libro de poemas de William Shakespeare

Frontispicio y portadilla del libro de poemas de William Shakespeare

Día Internacional del Libro III

Llegamos al ecuador de esta semana tan especial, con el Soneto CXXX de Shakespeare, posiblemente el más divertido de todo el poemario. No es el más popular, debido, quizás, a que la imagen proyectada no es ni bella ni mucho menos idílica.

Sin embargo, estos versos representan con una precisión calculada la esencia del soneto inglés o isabelino, ese giro final que resuelve y aclara, por si quedasen dudas.

En esta ocasión, es Ángel Colomé quien presta su voz, bajo la dirección de Alfonso Romera, para hacernos llegar este poema grabado en AM Estudios. ¡Muchas gracias!

SONETO CXXX

Los ojos de mi amada no son nada comparados al sol;

el coral es más bermejo que el bermejo de sus labios;

si la nieve es blanca, sus senos son de un moreno subido;

si los cabellos son como hilo de hierro, sobre su cabeza son hilos de hierro negro.

He visto rosas de damasco rosas y carmesíes,

pero no he notado sobre sus mejillas parecidas rosas.

Y en algunos perfumes se encuentra más deleite

que en el hálito que difunde mi amada.

Me cautiva su voz y, no obstante,

sé que la música tiene acentos más encantadores.

Confieso que jamás he visto andar a una diosa;

mi amada, cuando camina, pisa la tierra.

            Y sin embargo, por el cielo, creo que mi adorada es tan sobresaliente

            que, junto a ella, todas las comparaciones son falsas.

SONNET CXXX

My mistress’ eyes are nothing like the sun;

Coral is far more red than her lips’ red;

If snow be white, why then her breast are dun;

If hairs be wires, black wires grow on her head.

I have seen roses damasked, red and white,

But no such roses see I in her cheeks;

And in some perfumes is there more delight

Than in the breath that from my mistress reeks.

I love to hear her speak, yet well I know

That music hath a far more pleasing sound;

I grant I never saw a goddess go;

My mistress when she walks treads on the ground.

            And yet, by heaven, I think my love as rare

            As any she belied with false compare.

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